sábado, 14 de enero de 2017

El amante virtual

                                   

Entrar a un chat para tener sexo virtual o cibersexo con una persona anónima, se ha convertido en una práctica común entre muchos usuarios de Internet. ¿Hasta dónde afecta la vida sexual fantasiosa, a la vida sexual real?

·         Nenita hace ya unos diez años, que empezó a meterse en Internet para conocer a posibles novios. En la manera convencional no había tenido mucha suerte con los hombres, así que pensó que la red le abría un mundo de posibilidades

·         Se había casado, se había divorciado, había tenido un novio, dos, tres… Y nada, no tenía suerte.

·         Habiendo sido abusada por su padre a temprana edad, tenía problemas en sus relaciones, al ser tocada era una mujer frígida.

Y en la red encontró a gente que durante un tiempo le procuró muchas alegrías. Los conocía, chateaba con ellos un par de meses, se empeñaba en conocerlos y quedaban, estaban un tiempo y final de la historia.

Así pasaron tres o cuatro, mientras ella se desesperaba.

Un día encontró a un hombre en un chat se comenzó a tejer un ideal sobre él, se convirtió en su amante virtual todos los días pasaban horas chateando, tenían cibersexo, al fin había alcanzado un orgasmo, no  comprendía porque con  él sentía cosas que nunca había sentido, no lo llego a conocer en persona pero afirma que ese ´´FUE SU MEJOR SEXO´´  es incapaz de comprender que tiene problemas debido a los abusos de su niñez y que por ello se rehúsa al contacto físico. Al final  todo terminó.

Debido a sus traumas que nunca fueron atendidos y no ha podido superar  quedó completamente enganchada en el sexo por internet, masturbándose con personas que no sabe quiénes son, que conoce en salas de chat y en foros.